PRESENTACIÓN DE LIBRO
Participan Ilse Díaz, Florence Malfatto, Anuar Jalife, Alberto Rodríguez y Salvador Gallardo Cabrera
El pentagrama eléctrico, de Salvador Gallardo, es uno de los libros de poesía más radicales y bellos de la vanguardia estridentista. Publicado en 1925, con un grabado de Ramón Alva de la Canal en la portada, los once poemas del libro trazan una ciudad sensorial, atravesada por corrientes eróticas, amorosas, velocidades distintas, frecuencias termodinámicas y máquinas que “sudan a chorros”, trolebuses agarrándose de los cables, letreros emocionales en los anuncios, por medio de imágenes simultáneas y planos superpuestos. A cien años de su aparición, El pentagrama eléctrico brilla como un relámpago vivo, capaz de trastocar nuestro régimen sensorial y poético. Tal vez sea por ello que acaba de ser traducido al francés por Florence Malfatto (Les presses du réel, Paris, 2023), y la editorial Point Zero de Nueva York lo traducirá y publicará este año.
Salvador Gallardo (Río verde, SLP, 1893 – Aguascalientes, 1981). Poeta, dramaturgo, médico y promotor cultural. Inició sus estúdios de medicina en SLP y se adhirió al grupo de alumnos maderistas contra la dictadura de Porfirio Díaz en el que militaba también Ramón López Velarde. Participó en la revolución como médico, recorriendo casi todo el país. En 1918 terminó sus estudios en la Escuela Médico Militar. Fue lector de Manuel José Othón y de los poetas modernistas; se acercó también a la poesía de Lugones y Herrera y Reissig. En 1922 se suma al Estridentismo y lanza, con Manuel Maples Arce y Germán List Arzubide, el segundo manifiesto desde Puebla. Para los estridentistas (Maples, List, Gallardo, Arqueles Vela, Fermín y Silvestre Revueltas, Ramón Alva de la Canal, Germán Cueto, Leopoldo Méndez y Jean Charlot) la Revolución debía comportar tres dimensiones enlazadas: social, estética y política. Después de la aventura estridentista, Salvador Gallardo continuó su carrera en Aguascalientes, donde creó la Asociación Cultural Aguascalentense, y las revistas ACA (1951) y Paralelo (1957), con las que se alcanzó la plena modernidad artística en Aguascalientes, y la primera lucha organizada contra el centralismo cultural en México. Entre sus obras figuran: La Venus trunca (teatro, 1925), Laberinto de quimeras (poesía, 1953), Santa Juana de Asbaje (teatro, 1956), La cartilla extraviada (narrativa, 1978) y los tres tomos de su obra rescatada, editados por el Instituto Cultural de Aguascalientes y la Universidad Autónoma de Aguascalientes.